Agilent y la autentificación del arte

Hace ya muchos años una obra fue sometida a múltiples restauraciones incluso una de estas restauraciones se realizó con una resina artificial. Esta obra de arte es un lienzo que hace 60 años, en 1958, fue vendida por menos de 10.000 dólares. Pero lo más sorprendente y que nadie sabía es que estaban modificando uno de los pocos cuadros pintados por Leonardo da Vinci. Vendido en noviembre del 2017 por más de 450 millones de dólares, convirtiéndose en una de las obras más cotizadas en subasta. Como probablemente ya sabéis, estamos hablando del “Salvator Mundi”, certificado por varias fuentes como una de las 14 pinturas del maestro renacentista Leonardo da Vinci. Para autenticar este cuadro, hicieron falta 7 largos años; y por ejemplo una de las pistas fue como la figura del Cristo sostiene sus dos dedos, ya que demuestra un conocimiento avanzado de la anatomía.
Pero una autenticación de arte puede llegar a ser muy subjetiva. Y por ejemplo, otro cuadro de Da Vinci perdido desde hace mucho tiempo es «La Bella Principessa»,  que actualmente sigue siendo objeto de acalorados debates.

La química analítica desempeña un papel muy importante para la autenticación de algunas obras artísticas. Por ejemplo en la década de los noventa, Robert Trotter fue declarado culpable por la reproducción y venta de arte popular americano falso. Para llegar a esa conclusión los científicos utilizaron, entre otros equipos, un cromatógrafo de gases Agilent, un espectrómetro de masas y una columna para determinar que los materiales de los cuadros de Trotter no concordaban con el arte popular de la década de 1860.

Otro caso, fue cuando unos científicos examinaron una supuesta pintura del siglo XIV que se compró a Icilio Federico Joni, conocido como restaurador pero también como falsificador. Los científicos utilizaron un GC-MS de Agilent que ayudó a determinar si la pintura tenía compuestos contemporáneos. Sin embargo, se advierto de que estos materiales pueden haber sido utilizados para una restauración de la obra excluyendo el posible fraude. Los investigadores señalan que “el análisis demuestra que la distinción entre una pintura restaurada y un pintura falsa puede llegar a ser muy ambigua. Especialmente cuando solamente queda una traza de la obra original”.

Como podéis ver, para la autentificación de una obra de arte es necesario tanto un gran conocimiento histórico como un fiable equipo de laboratorio; como por ejemplo los de Agilent. Que ya han ayudado a resolver algunas dudas sobre ciertas obras artísticas.

Fuente blog Agilent.

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