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Tardígrados: el animal casi indestructible que inspira nuevas formas de conservar medicamentos
Un poco de musgo seco en la pared de un jardín parece un material sin vida. Si lo humedece y lo observa con un microscopio, puede encontrar una sorpresa: animales de menos de un milímetro que se rehidratan y echan a andar. Son los tardígrados, conocidos como osos de agua, y llevan años intrigando a los laboratorios por una razón concreta: saben «apagarse» sin morir y volver a la vida cuando recuperan el agua.
Esa habilidad no es solo una curiosidad. Un equipo de la Universidad de Wyoming ha utilizado proteínas de tardígrado para mantener estable, en estado seco, un medicamento tan delicado como el factor VIII de la coagulación. En este artículo le explicamos qué son estos animales, cómo sobreviven y qué hay, y qué no hay todavía, detrás de esa promesa.
¿Qué son los tardígrados u osos de agua?
Los tardígrados son animales microscópicos que viven allí donde hay agua líquida: océanos, ríos, lagos y la fina película de agua que cubre musgos y líquenes. Los describió por primera vez en 1773 el zoólogo alemán Johann August Ephraim Goeze, que los llamó «pequeños osos de agua». Tres años después, el biólogo italiano Lazzaro Spallanzani les dio el nombre de Tardigrada.
Miden entre 0,05 y 1,2 milímetros, y la mayoría no llega al milímetro. Se conocen unas 1.300 especies. Su cuerpo tiene unas 1.000 células, frente a los billones de las que se compone un ser humano.
Criptobiosis: cómo se «apagan» sin morir
Cuando el entorno se seca, se congela o se queda sin oxígeno, el tardígrado entra en criptobiosis, un estado de vida casi suspendida. Expulsa más del 95 % del agua de su cuerpo, recoge la cabeza y las patas y se curva en una forma deshidratada llamada «tun». Su metabolismo cae hasta una fracción mínima de lo normal. Cuando vuelve el agua, el animal se rehidrata y reanuda su actividad. Un «tun» puede aguardar décadas.
La clave está en unas proteínas especiales que, según los investigadores, forman una cubierta de aspecto vítreo que protege las células durante la sequía. Entre ellas destaca la familia de proteínas CAHS, que ya se ha utilizado en investigación aplicada.
Radiación y espacio: muy resistentes, pero no invulnerables
En septiembre de 2007, la misión FOTON-M3 de la Agencia Espacial Europea llevó tardígrados deshidratados a órbita baja, a unos 270 kilómetros de altura. Allí se expusieron al vacío del espacio y a la radiación cósmica. La mayoría sobrevivió. Algunos resistieron además una radiación ultravioleta solar más de mil veces superior a la de la superficie terrestre y se reprodujeron con normalidad a su regreso. El estudio, dirigido por Ingemar Jönsson, se publicó en Current Biology en 2008.
También se ha investigado su tolerancia a los rayos X. En 2016, un equipo de la Universidad de Tokio describió en la especie Ramazzottius varieornatus la proteína Dsup. Las células humanas cultivadas que la producían sufrieron un 40 % menos de daño en el ADN tras la exposición a rayos X, según recogió Scientific American. Son resultados en cultivos celulares: sus posibles aplicaciones en personas siguen siendo hipótesis.
Resistentes no significa invulnerables. Su tolerancia extrema se da sobre todo en estado de «tun». Activos, viven entre unos tres meses y dos años y medio. Si le interesa cómo afecta el espacio al organismo humano, en nuestras noticias le contamos si los humanos pueden sobrevivir a un viaje a Marte.
Del animal al laboratorio: ¿medicamentos sin cadena de frío?
Muchos medicamentos biológicos son frágiles. Se degradan con el calor y exigen una cadena de frío, es decir, mantener el producto a temperatura controlada desde su fabricación hasta su uso. Una alternativa es conservarlos en seco, como hace el tardígrado.
En 2023, un equipo de la Universidad de Wyoming, liderado por Thomas Boothby, publicó en Scientific Reports un estudio con el factor VIII de la coagulación, el medicamento que se utiliza en la hemofilia. Lo sometieron a ciclos repetidos de secado y rehidratación y a calor en seco: 95 °C durante 48 horas. Sin protección, el factor VIII perdió su capacidad de coagular. Con proteínas de tardígrado, o variantes diseñadas a partir de ellas, la mantuvo. Según el tipo de estrés, funcionaron mejor unas variantes que otras. En una de las pruebas, el factor VIII seco con un fragmento de la proteína CAHS D no mostró cambios significativos tras diez semanas a unos 22 °C.
Conviene ponerlo en contexto. Los propios autores lo describen como una prueba de concepto. Solo se ensayó un medicamento, con una única prueba funcional in vitro, y no se probaron vacunas ni otros biológicos. Es una vía de investigación prometedora, con resultados de laboratorio y camino por recorrer hasta una aplicación.
Qué puede aprender su laboratorio de un animal de un milímetro
Más allá de la biotecnología, los tardígrados dejan tres ideas útiles para el trabajo diario:
- Secar no tiene por qué destruir. Con la protección adecuada, el material biológico puede soportar la deshidratación.
- Las condiciones de conservación importan. El mismo factor VIII se estropeó o se mantuvo según cómo se secó y se almacenó.
- Cada método debe validarse. Lo que protege a una proteína no tiene por qué proteger a todas.
Y si quiere verlos con sus propios ojos, basta un estereomicroscopio o un microscopio óptico y una muestra de musgo humedecida. La ciencia está llena de hallazgos que empiezan con una observación atenta. Ocurrió con el caucho vulcanizado, que Charles Goodyear descubrió en 1839 tras un accidente célebre.
Preguntas frecuentes sobre los tardígrados
¿Qué son los tardígrados?
Son animales microscópicos acuáticos, de entre 0,05 y 1,2 milímetros, también llamados osos de agua. Se conocen unas 1.300 especies.
¿Son realmente indestructibles?
No. Soportan condiciones extremas, sobre todo en estado de «tun», pero en estado activo viven entre tres meses y dos años y medio y dependen del agua.
¿Pueden ayudar a conservar vacunas?
Todavía no hay datos. El estudio de 2023 probó el factor VIII y sus autores consideran que el enfoque podría extenderse a otros biológicos, pero no se ha demostrado.
¿Qué es la criptobiosis?
Es un estado de vida casi suspendida en el que el metabolismo cae a una fracción mínima de lo normal y el animal resiste la desecación, el frío o la falta de oxígeno.
En SGL acompañamos a laboratorios farmacéuticos, universidades y hospitales, entre otros, con material y equipamiento para conservar, manipular y observar sus muestras. Si necesita asesoramiento, nuestro equipo está a su disposición.